viernes, 12 de abril de 2019

Rompiendo una lanza II (3 de abril de 2019)


Desde hace unos años se instala en todos lados que Israel es el malo de la película ante la pobre e inocente Palestina. Israel pasa a ser un Estado genocida, terrorista, ilegítimo, nazi, expansionista y responsable de las guerras en Medio Oriente.

Resulta curioso que de los 190 y tantos países que existen en el mundo el único que no tendría derecho a existir es un paisito más chico que Haití que no se ve en los mapas y es prácticamente desértico, sin el petróleo de sus vecinos y con un sistema republicano y democrático que es una excepción para la región, donde abundan las teocracias, las monarquías absolutas y las dictaduras. También resulta curioso que la culpa de todos los males de Medio Oriente las tenga este país y no los regímenes islamistas que mediante el dinero del petróleo financian grupos terroristas y otros regímenes. Y resulta curioso también que la particularidad de ese país sea la de ser el único país de mayoría judía del mundo. No será antisemitismo, pero es tan parecido que asusta.

La demonización de Israel a su vez conduce a afirmar mentiras que mucha gente las cree. Mentiras que son promovidas por grupos terroristas antisemitas y son creídas por personas bien intencionadas que creen en luchar contra la opresión y por un mundo mejor, pero que repiten sin cuestionamientos mentiras totales o medias verdades. Porque decirles idiotas útiles suena feo.

Y así es como esta gente afirma que “Israel invadió Palestina”, cuando la región históricamente conocida como Palestina nunca fue un país independiente, era una subdivisión de la provincia otomana de Siria y fue colonizada pacíficamente por judíos europeos que escapaban del antisemitismo de finales del siglo XIX  y compraban tierras legalmente en Palestina (en su mayoría tierras desérticas o pantanosas), sin expulsar ni amenazar a los árabes que allí vivían. Esos judíos que buscaban una patria para su pueblo se llamaban sionistas. La llegada de esos colonos provocó violentas reacciones antisemitas de los árabes palestinos, lo cual a su vez provocó violentas contra-reacciones de los colonos judíos.

Repiten que “Israel ocupó Palestina”. En 1947 la ONU resuelve dividir la Palestina histórica (que tras la Primera Guerra Mundial era mandato británico) entre un estado árabe y uno judío. Los judíos aceptan, a pesar que su Estado iba a quedar dividido en dos y a pesar de resignarse a perder Jerusalén y Belén (ciudades de importancia central para su historia), que serían territorios internacionales. Los árabes no lo aceptan. Y en el momento que Israel se declara independiente, el 14 de mayo de 1948, seis países árabes atacaron militarmente al país judío, que aún así pudo derrotarlos. En esa guerra Israel avanzó sobre territorios nuevos, Jordania lo hizo sobre lo que hoy se conoce como Cisjordania y Egipto sobre la franja de Gaza. En 1967 tiene lugar la Guerra de los Seis Días. Israel es otra vez agredido por una coalición árabe, y otra vez resulta victorioso. En este marco de una guerra defensiva avanza sobre Cisjordania y Gaza. ¿Dónde estaba el “Estado palestino”? No existía ninguno. De nuevo: Israel no ocupó ningún “territorio palestino”. Ocupó tierras que habían sido ocupadas previamente por Egipto y Jordania (cabe recordar, ambas naciones ya no las reclaman) y que antes no conformaban ningún país. Y esas tierras las ocupó en guerras defensivas, en las que debió enfrentar ataques de varios países en simultáneo.

Las principales organizaciones palestinas nacen con objetivos muy concretos: Destruir a Israel. Tanto la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), cuya organización principal es Fatah, como Hamas, fundada en 1987. De hecho, mientras que la presunta ocupación de Palestina nace en 1967 con la ocupación de Gaza y Cisjordania, Fatah nació en 1958 y la OLP nació en 1964, y esta última en su carta fundacional original excluía a esos dos territorios de sus reclamos, los agregó después que Israel los ocupase. Los reclamos territoriales pueden cambiar, pero el fondo es el mismo: Que Israel deje de existir. Por eso los logos de Fatah, la OLP y Hamas incluyen un mapa de todo Israel, no solo de los “territorios ocupados”.

El tema de los “refugiados palestinos” merece una mención aparte. Tras la guerra de 1948 muchos árabes abandonan Palestina, en la mayoría de los casos voluntariamente huyendo de la guerra y no porque haya habido un plan sistemático de expulsión. Lo cierto es que estos refugiados fueron marginados y discriminados por los demás países árabes, que los confinó en campos de refugiados impidiéndoles participar en la vida común y en la mayoría de los casos les negó la ciudadanía. La realidad es que el drama palestino nunca le importó a las naciones árabes, que sólo estaban concentradas en destruir a Israel.

“Israel no cede”, pero Israel devolvió a Egipto la península del Sinaí (territorio ocupado en una guerra defensiva en la que Egipto fue agresor) en 1979, permitió que una Autoridad Palestina se hiciera cargo de muchas ciudades desde 1993, se retiró unilateralmente de Gaza y de parte de Cisjordania en 2005, permite que Jordania administre la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, lugar sagrado para los judíos que tienen prohibido visitarlo. “Israel no cede”, pero fue Israel quien aceptó el tratado de la ONU de 1947, quien firmó tratados de paz con Egipto y Jordania, quien se retiró totalmente del Líbano a pesar que en ese país sobrevive el grupo terrorista Hezbolá que tiene como objetivo la desaparición de Israel (aquí en Argentina conocimos de cerca a este grupo en 1992 y 1994), quien inició un proceso de paz con los líderes palestinos en 1993, quien propuso ceder territorios y permitir la creación de un Estado palestino en 2000 y 2008, ambas propuestas rechazadas por los palestinos. ¿A cambió de qué? De bombas, de cohetes, de propagar el fundamentalismo en las escuelas, de utilizar a la población civil como escudo. Y a cambio de ganarse el odio del “progresismo” a nivel mundial.

“Israel no tiene reclamo histórico”, aunque esas tierras integraban los reinos israelitas de la antigüedad y hay presencia ininterrumpida de judíos desde por lo menos el siglo XIII a.C., más allá de las persecuciones y expulsiones sufridas. Durante siglos los judíos añoraban el regreso a Jerusalén, capital histórica de los reinos antiguos y escenario de las rebeliones nacionalistas judías contra los romanos. En tanto, para el mundo islámico Palestina era una región marginal, parte de Siria. Jerusalén no es mencionada ni una sola vez en el Corán, y los musulmanes rezan dando la espalda a esta ciudad, en teoría su “tercera ciudad en importancia”.

Y la peor de las mentiras, “Israel está haciendo contra los palestinos lo mismo que los nazis hicieron con los judíos”. Si Israel quisiera eliminar a todos los palestinos lo habría hecho hace rato, tiene los medios para hacerlo. Pero el principal objetivo de sus Fuerzas Armadas es proteger a su población y no eliminar a los demás. Cabe recordar, los árabes en Israel tienen plena ciudadanía, pudiendo participar en la vida política. El árabe es la segunda lengua en Israel y hay total libertad de culto. ¿En cuántos países islámicos los no-musulmanes (por no decir específicamente los judíos) tienen tantos derechos?

Por supuesto que Israel no es el país perfecto y sus tropas se caracterizaron en los últimos años por cometer crímenes de guerra aberrantes. Pero por alguna razón la crítica contra Israel se convierte en un cuestionamiento a su propia existencia y legitmidad. Y por alguna razón siempre es el culpable, más allá que la mayoría de las veces lo que hace es responder agresiones externas. También resulta llamativo que se le eche toda la culpa a Israel y no a Fatah que es incapaz de gobernar los territorios palestinos y se convirtió en una organización autoritaria y corrupta, ni tampoco a Hamás, que gobierna la franja de Gaza como una verdadera dictadura y utiliza a su población civil como escudo para lanzar ataques a Israel, invirtiendo más en armas y bunkers que en salud o educación (conviene recordar que Gaza es bloqueada por Israel, Egipto y la autoridad palestina de Cisjordania).

Finalmente, vale la pena volver a la pregunta original ¿por qué se carga toda la culpa sobre un país tan pequeño, rodeado de países mucho más grandes y poderosos que en su mayoría no lo reconocen, y amenazado constantemente por grupos terroristas que buscan borrarlo del mapa? Me animo a ensayar una respuesta: Porque tiene una estrella de David en su bandera.

Carta abierta a Marcelo Tinelli: Nadie te pide tanto (1 de abril de 2019)


Estimado Marcelo:

Escribo estas líneas para aconsejarte. Sé que no soy quien para hacerlo. Pero siento la necesidad de decirte algunas cosas. Aclaro que escribo desde la posición de haber sido televidente de Videomatch durante toda mi niñez. Showmatch, en cambio, con el Bailando y sus productos parecidos, nunca me gustó. Pero no voy a entrar a criticar eso, que en última instancia pasa por cuestiones de gustos.

Veo que desde hace un tiempo estás interesado en política y querés meterte o hacer campaña para algunos candidatos. De mi parte te quiero aconsejar que no lo hagas. No tengo nada en tu contra. Pero si tengo memoria. Y me acuerdo de varias cosas.

Me acuerdo cuando compraste al Badajoz de la segunda división de España para hacerlo ascender, llevando jugadores argentinos y logrando que las camisetas del club en Argentina sean de las más vendidas. Todo salió perfecto, excepto para el Badajoz, que hizo campañas desastrosas, mientras acá lo vendías como un éxito. Tras dos temporadas dejaste el club en una situación muy complicada, que descendería dos categorías en años posteriores y en 2012 desapareció. Sus fanáticos lo refundaron un par de años después y hasta hoy tu nombre es mala palabra en Badajoz.

Me acuerdo de tu relación con el club de tus amores, tan ambigua. Después de perder 1-7 con Boca dejaste que Larry te cargue todo un programa entero y a la semana los hinchas hicieron banderas y cantitos amenazándote. Al año siguiente contribuiste para que San Lorenzo formara el equipo con el que salió campeón del Clausura 2007. Gracias a tus “aportes” el club se endeudó, y a la crisis económica le siguió la crisis deportiva que casi lo llevó al descenso en 2012. Llegaste al club como vicepresidente, lograste el mayor éxito de la historia del club al conseguir la Libertadores, pero convertiste a San Lorenzo en otra empresa tuya (¿te acordás que los DTs firmaban sus contratos en las oficinas de Ideas del Sur?), te metiste en la rosca política interna renunciando y reasumiendo a cada rato, te enfrentaste con el presidente Lammens, seguiste endeudando al club y hoy San Lorenzo termina último en el campeonato en medio de una severa crisis deportiva y sancionado por la AFA.

Me acuerdo cuando hablabas contra la “inseguridad” y reclamabas mano dura. Mientras invitabas a tu tribuna a la Butteler, la barra brava de San Lorenzo acusada de todos los delitos imaginables. Me acuerdo cuando en 2009 le hiciste una "jodita" a una escuela rural de Santiago del Estero haciéndoles creer que ibas a demolerla (haciendo que alumnos, padres y maestros se pusieran frente a las topadoras llorando angustiados) y en realidad se trataba de hacer un pozo de agua. Quisiste hacer algo parecido al año siguiente en las islas Apipé, en Corrientes, haciéndole creer a una comunidad que iba a ser desalojada, pero esa nunca salió al aire.

Me acuerdo de tus relaciones con el poder. De haber invitado a Menem a cerrar su campaña en el 95. De los chistes crueles e irrespetuosos contra De la Rúa. De las entrevistas amistosas a Kirchner en sus primeros años de Gobierno. Del acto en Bolívar en 2007 cuando te abrazaste públicamente con Kirchner y contribuiste a la campaña de Cristina. De cuando te despegaste del kirchnerismo en 2009 y fabricaste a De Narváez con “alica alicate”. De cuando en 2013 en la reinauguración del cine de Bolívar invitaste a De Vido, Scioli y a Insaurralde que estaba en campaña. De cuando en 2015 invitaste a Julián Dominguez a que cierre su campaña en tu programa, al igual que a Scioli. 

Me acuerdo de la asociación de tu productora Ideas del Sur con el corrupto Cristóbal López, de tus participaciones en las publicidades de su petrolera Oil Combustibles (la misma que defraudó al fisco por 8.000 millones de pesos), y de como esa asociación terminó con Ideas del Sur en bancarrota, con deudas millonarias, programas suspendidos y sueldos sin pagar.

Por todo esto, estimado Marcelo, creo que es mejor que no te apartes de lo tuyo. Evidentemente el manejo de empresas no es tu fuerte y en política tampoco tenés mucho para aportar.

Mejor dedicate a conducir tu programa y tratar de tener rating. Y yo que vos me preocuparía, porque dejaste de ser el Rey Midas de la televisión y ya no generás lo que antes. Tu programa pasó de ser anual a durar menos de cinco meses y cada vez tiene menos audiencia. Seguramente el público se cansó de ver siempre lo mismo. Vos sabrás resolverlo.

Por eso te digo, nadie te pide tanto. Nadie te pide que salves el país ni que te hagas vocero de ninguna causa. Teniendo en cuenta tus antecedentes mejor dejá todo a los que saben.

Un cordial saludo

Matías

Rompiendo una lanza I (21 de marzo de 2019)


No es fácil defender a alguien considerado el malo de la película. Y eso se debe a que estamos acostumbrados a las dicotomías simplistas. Entonces todo se divide entre buenos y malos. Héroes y villanos. Santos y pecadores. Ángeles y demonios. Justamente quiero hablar de uno de los malos.

Desde hace más de 20 años existe una costumbre de ensañarse demasiado con el gobierno del doctor Carlos Saúl Menem. Quien ganó las elecciones presidenciales en dos oportunidades con más del 50% y logró reformar la Constitución tras un acuerdo con su principal líder opositor es hoy visto como un triste personaje que “vendió el país”, “arruinó la Argentina” y otras frases así.

Quizás convenga recordar el contexto: Tras la “década perdida” que provocó quiebras y crisis en toda América Latina, la Argentina en particular en 1989 se encontraba en una situación muy delicada: La peor hiperinflación que este país recuerde, en default desde 1988, índices record de desocupación y pobreza, y con empresas públicas que eran máquinas de generar ineficiencia y déficits. Esto dio lugar a la crisis social, con saqueos y represión policial en los barrios. Y como si todo fuera poco, con la amenaza de los alzamientos militares aún latente y con la guerrilla resurgiendo en La Tablada.

Y también conviene recordar otras cosas del contexto: Fin de la Guerra Fría y el modelo capitalista estadounidense más fuerte que nunca. El Plan Brady, el Consenso de Washington, el triunfo del llamado “neoliberalismo”. Cabe recordar que el gobierno de Alfonsín ya había intentado, con diferente éxito, algunos tímidos planes para privatizar o al menos asociar empresas públicas con privadas. Por lo tanto, el camino “neoliberal” era inevitable.

Dejemos de lado los preámbulos, vamos a lo importante: ¿Fue positiva la presidencia de Menem? Eso no pasa de apreciaciones subjetivas. Lo que es indudable es que lo dejó en mejores condiciones que las que habían cuando llegó. Menem deja el país con una severa crisis de desempleo, es cierto. Pero la inflación no era problema, en los 10 años de menemismo solo hubo dos años de retracción del PBI, 1995 y 1999, el país se encontraba integrado al mundo y sin riesgo de default, y la recesión que se inició en 1998 en el tercer trimestre de 1999 estaba empezando a ser dejada de lado. La balanza comercial era negativa, pero año tras año iba disminuyendo. El índice de pobreza según el INDEC era de 26%, el mismo registrado durante los años de “superavits gemelos” y “tasas chinas” del kirchnerismo. Y cabe recordar que todo esto se logró en un contexto internacional completamente desfavorable, que desde 1994 venía con crisis internacionales (Tequila, Vodka, Caipirinha, Tigres Asiáticos).

El 1 a 1 logró que durante 12 años la Argentina atravesara diferentes problemas, pero la inflación no fue uno de ellos. Por primera vez en mucho tiempo la Argentina tuvo una moneda fuerte y disfrutó de más de una década de estabilidad, que le permitió a los argentinos el acceso al crédito. Toda la crisis posterior no se debió a la política monetaria, sino al gasto público.

Se vivió una apertura económica. Llegaron inversiones como nunca antes. Se terminó con barreras proteccionistas obsoletas. Y mediante la conformación del Mercosur y la baja de aranceles se dio a inicio a un proceso de apertura comercial. Se firmaron tratados comerciales con Estados Unidos, Alemania, Francia, Canadá, Italia y el Reino Unido.

La integración al mundo no fue solo económica. Durante esos 10 años la Argentina adhirió a tratados internacionales de desarme nuclear como el Tratado de Tlatelolco  o el Tratado de No Proliferación Nuclear. Tropas argentinas empezaron a participar en misiones de paz de las Naciones Unidas. Se creó el cuerpo de Cascos Blancos. Y como olvidar la inserción del país en el G-20.

¿Y en infraestructura? Nadie puede negar que Menem modernizó el país. Modernizó las telecomunicaciones, los trenes urbanos y muy especialmente el sistema vial. La Panamericana, la Autopista Buenos Aires-La Plata, el Acceso Oeste y la Ruta Nacional 40 (si bien no la concluyó) son algunos testimonios.

Las privatizaciones, además de ser algo inevitable, fueron hechas con el aval de la opinión pública, que consideraba que aquellas empresas eran insalvables, y la privatización las modernizó. En la mayor parte de los casos lo que vino después fue más que cuestionable, y muchas de esas nuevas empresas privadas resultaron ser ineficientes. Pero, tras doce años de “Estado presente”, queda claro que re-estatizarlas no era la solución tampoco.

¿Y los Derechos Humanos? Claro, los indultos. Se puede estar de acuerdo o no, pero no aseguraron ninguna impunidad, fueron medidas para pacificar al país, que incluyeron también a los líderes guerrilleros. Más adelante en 1998 Videla y Massera, entre otros, volverían a la cárcel al ser juzgados por sustracción de menores. Pero sería un error limitar a Menem a eso: También tuvo lugar la indemnización por los desaparecidos, se incorporaron al sistema legal tratados internacionales de DDHH (como la Convención Interamericana contra la Desaparición Forzada de Personas o la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad) y se terminó con el servicio militar obligatorio.

¿Hubo cosas malas? Por supuesto. Casos de corrupción. El poco afecto por el sistema republicano. Las políticas educativas. No haber previsto las situaciones de crisis social que podían generar las privatizaciones (en los trenes o e YPF, por ejemplo). Y fundamentalmente, haber continuado con los subsidios y el gasto público excesivo.

Quizás, si en 1999, el gobierno que le seguía hubiera hecho algunos cambios todo se podría haber evitado, ya que la situación era reversible. Se podría haber bajado el gasto. Se podría haber revisado todas las concesiones de servicios. Incluso se podría haber modificado la convertibilidad para pasar a una dolarización o una canasta de monedas. Pero no se hizo nada de eso, se dejaron que los problemas siguieran acumulándose. Hasta que estalló.

¿Qué balance puede hacerse? Que decir que Menem tiene la culpa de todo (como vienen haciendo todos los gobiernos desde 1999) es falso. La presidencia de Menem solucionó algunos problemas estructurales de Argentina y dejó problemas para resolver. Pero desde que se fue esos problemas estructurales volvieron y los que dejó para resolver se agravaron. Es injusto decir que una presidencia es la causa de todos los males. Y es injusto no reconocer que se habían dado pasos importantes para resolver cuestiones centrales. Pasos que nadie siguió.

Probablemente la Historia se encargue de poner a todos en su lugar. Ojalá así sea y se termine el maniqueísmo.

Matías

Carta abierta a la gente de izquierda que apoya al régimen de Maduro (1 de marzo de 2019)


Este Bonaparte, que se erige en jefe del lumpemproletariado, que sólo en éste encuentra reproducidos en masa los intereses, que él personalmente persigue, que reconoce en esta hez, desecho y escoria de todas las clases, la única clase en la que puede apoyarse sin reservas, es el auténtico Bonaparte, el Bonaparte sans phrase. Viejo roué ladino, concibe la vida histórica de los pueblos y los grandes actos de Gobierno y de Estado como una comedia, en el sentido más vulgar de la palabra, como una mascarada, en que los grandes disfraces y los frases y gestos no son más que la careta para ocultar lo más mezquino y miserable.

(Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, cap. V)


Hola.

Hoy quisiera hablar con vos que te considerás alguien de izquierda o progresista. Seguramente tendremos miles de diferencias, pero yo desde siempre tengo entendido que tu sector político se preocupa por las clases populares y combate los abusos del poder. En otras palabras, decís representar a los más débiles. Entonces no entiendo que hacés defendiendo a Maduro.

Yo de verdad quiero creer que lo hacés desde la ingenuidad o la ignorancia. No me malinterpretes, no te estoy subestimando. Pero no quiero desconfiar de tu buena fe y me permito decirte que estás equivocado. Jamás una persona honesta que dice preocuparse por los oprimidos puede apoyar a un régimen como el de Nicolás Maduro. Es incompatible.

Me dirás que se trata de un gobierno democrático. Bueno, te equivocás en eso. Maduro desconoce a la Asamblea Legislativa que desde 2015 tiene mayoría opositora y por medio de su justicia la declaró en desacato. Se maneja por medio de un Tribunal Supremo de Justicia adicto, una Asamblea Constituyente que funciona como parlamento y en donde no hay representación opositora, y un Fiscal General que le responde directamente. Todas estas instituciones son ilegítimas y viciadas desde su origen por haber sido electas irregularmente, y en el caso de la Constituyente la empresa encargada del voto electrónico denunció fraude. La Asamblea Legislativa nombró un Tribunal Supremo siguiendo todos los pasos legales y defendió a la Fiscal General ante el ataque del Gobierno. Y tanto los miembros del Tribunal como la Fiscal debieron abandonar el país por amenazas.

En resumen, Maduro avanzó sobre los tres poderes de la república y los domina como quiere. ¿Te parece democrático eso? ¿Por que el autogolpe de Bordaberry en Uruguay en 1973 o el autogolpe de Fujimori en Perú en 1992 son condenables pero estos autogolpes constantes de Maduro no lo serían?

Entonces quizás me recuerdes que Maduro ganó las elecciones de 2018. En primer lugar ¿desde cuándo sólo ganar elecciones asegura la democracia? En Congo, Guinea Ecuatorial, Uganda, Camerún y otros países africanos gobiernan los mismos hace casi 40 años y siempre ganan las elecciones arrasando. ¿Eso te parece democrático?

Igualmente, si es verdad que Maduro fue reelecto. En unas elecciones que debían ser para diciembre de 2018 y fueron adelantadas no dándole tiempo a la oposición de organizarse. Mediante la Asamblea Constituyente (ilegítima), el Tribunal Supremo (ilegítimo) y la Cámara Nacional Electoral (otro organismo cooptado por el chavismo) las fuerzas opositoras fueron proscriptas y los principales líderes de la oposición estaban inhabilitados, presos o en el exilio. Repito la pregunta ¿te parece democrático esto? ¿te parece más golpista la actitud de la Asamblea Nacional Legislativa que asumió el poder de cara una transición, tal como establece la constitución venezolana en caso de vacío de poder?

Si defendés a los pobres como decís (y yo creo que lo hacés) ¿no defendés a los pobres venezolanos? Venezuela es un país en crisis, lleva años con hiperinflación y desabastecimiento. Millones de venezolanos abandonaron su país, muchos incluso atravesaron las fronteras caminando. Y esto se debe a una profunda crisis humanitaria, con índices sociales deplorables y una crisis sanitaria que generó que en América resurgieran enfermedades que hacía años estaban erradicadas. ¿Y de quién es la culpa? ¿Del imperialismo? No puedo creer que alguien pueda tener una visión tan cuadrada de la realidad. El chavismo convirtió a Venezuela en un país que se endeuda a cambio de futuros de petróleo y que no es un país confiable para las inversiones por temor a expropiaciones. No se desarrolló ninguna otra actividad económica que no sea la extracción petrolera y encima la petrolera estatal PDVSA está obsoleta y al borde de la ruina. ¿De verdad defendés a un proceso político que profundizó el atraso de esa manera? Y además le salió mal, porque ultimamente Colombia viene superando a Venezuela en exportación de petróleo. 

Y ya que hablamos de imperialismo, ¿sabías que la producción petrolera venezolana depende si o si de EEUU, porque EEUU le paga por su producción, a diferencia de Rusia y China que lo obtienen a cambio de renegociar la deuda? ¿sabías que el crudo venezolano es pesado y que para refinarse necesita de las refinadoras de EEUU que lo compran, de las importaciones de gasolina estadounidense (si, leíste bien, VENEZUELA LE COMPRA GASOLINA A EEUU) y de los acuerdos de PDVSA con Chevron? Criticás al imperialismo yanqui ¿pero de los otros imperialismos no decís nada? ¿no te parece imperialista la actitud colonialista de Rusia y China en Venezuela? ¿No te parece imperialista que China, además de cobrarle su deuda en petróleo, también participe de esa explotación petrolera? ¿No te parece imperialista que Rusia además de los acuerdos económicos también pretenda la instalaciones de bases militares propias en su país? ¿Por qué considerás "imperialista" la ayuda humanitaria que viene desde Colombia o Brasil y no la que envían desde Rusia y China?

Igualmente, todo esto que te digo podrá parecerte abstracto. Perfecto, vamos a lo más cercano: A los Derechos Humanos. Cada 24 de marzo repudiás energéticamente la dictadura que hace 40 años implantó el terror en nuestro país. A pesar de las diferencias que podamos tener en la visión histórica yo también uno mi voz a la tuya. Pero no entiendo porque vos no unís la tuya a la mía al repudiar los hechos de una dictadura criminal actual.

Si, la llamo dictadura criminal. Dictadura por todos los abusos de poder que te nombré antes. Y criminal por las atrocidades que comete. Y cuidado que no las digo yo solo ni las fuentes del imperialismo yanqui, lo dicen organismos de DDHH como la ONU, HRW o Amnistía Internacional. ¿Te parece que todos estos organismos están complotados?

Ya que repudiás lo que sucedió hace 40 años (y te repito, yo también) ¿cuántos muertos en manifestaciones y presos políticos más tiene que haber en Venezuela para que expreses tu repudio? ¿no ves en las redadas nocturnas de Caracas el mismo espíritu criminal que motivaba a los grupos de tareas de la dictadura? ¿no ves ninguna similitud entre los colectivos chavistas y la Triple A? ¿las detenciones sin orden judicial o las torturas en prisiones como el Helicoide no te retrotraen a la barbarie de los años '70? ¿no te parecen repudiables los juicios militares contra civiles, las detenciones sin informar paradero durante horas o incluso días?, ¿nada de eso te conmueve? ¿no te dice nada que al igual que Videla, Chávez y Maduro hayan impedido a la CIDH visitar su país? ¿no te parece que defender a este régimen es una actitud desagradecida ante Venezuela, uno de los países que más refugiados de la última dictadura recibió?

Tengo más cosas para preguntarte. Como persona de bien imagino que sabés el flagelo que es la droga para la sociedad, en especial para la juventud. Entonces ¿sabías que el chavismo convirtió a Venezuela en un paraíso narco? Resabios del narcotráfico colombiano encontraron en su país limítrofe un nuevo destino para sus negociados. Miembros del ELN en Venezuela y la conformación de una nueva organización criminal, el Cartel de los Soles, conformado por altos mandos de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, son testimonios de este nuevo lamentable papel que este país ocupa en el escenario internacional.

Volviendo a EEUU, seguramente vas a recordar las intervenciones de ese país en el pasado, incluso en nuestra dictadura. ¿Pero no te acordás que el gobierno de Jimmy Carter y en especial su Secretaria de DDHH Patricia Derian denunció los crímenes del Proceso y dio a conocer al mundo estas atrocidades? ¿Te hubieras opuesto también a esa “intervención”?

Sin embargo, prefiero dejarlo acá. Creo que todo es muy claro. Probablemente no te convenza, pero insisto en pedirte que reflexiones. No quisiera que la izquierda vuelva a cometer los errores que cometió en el pasado al defender dictaduras o grupos terroristas. Aspiro a que pueda existir una izquierda democrática y republicana, que no oculte su ideología pero no olvide los principios fundamentales de la división de poderes o los derechos civiles.

Quizás deberías saber que Juan Guaidó, a quien vos considerás un representante de la "derecha oligarca pro-imperialista" es miembro de Voluntad Popular, un partido progresista de centro-izquierda. Y Voluntad Popular es uno de los cuatro partidos políticos venezolanos pertenecientes a la Internacional Socialista, junto a Un Nuevo Tiempo, el Movimiento Al Socialismo y Acción Democrática. Todos partidos opositores a Maduro que reconocen a Guaidó como presidente.

De verdad, te recomiendo informarte y formar un juicio crítico. Y acordarte de aquellos principios que te acercaron a la izquierda: La defensa de los oprimidos y de los más débiles. Y hoy los oprimidos y los más débiles de Venezuela necesitan nuestra solidaridad.

Un cordial saludo

Matías

Carta abierta a todos los venezolanos: Perdón por aquella rebeldía adolescente (25 de enero de 2019)


Nadie te creerá a pesar del hecho de que cualquiera que haga el menor esfuerzo puede ver lo que espera en el futuro. Es como el huevo de la serpiente. A través de las finas membranas se puede distinguir claramente el reptil ya perfecto (Hans Vergerus, personaje de El huevo de la serpiente, dirigida por Ingmar Bergman)


Buenos días gente de Venezuela:

Antes de pasar a transmitirles el mensaje quiero empezar enfatizando mi total condena a la dictadura de Maduro y mi reconocimiento total a Guaidó y a la Asamblea como legítimos representantes de Venezuela. También mi respeto y admiración a todos los que están luchando en las calles y a los que tuvieron que emigrar. Mis saludos a la Patria de Bolívar, Sucre y Andrés Bello.

Mi niñez atravesó la plena época del “neoliberalismo” tras el fin de la Guerra Fría. Siendo un preadolescente vi como caía el mundo que conocía, con los atentados del 11-S y la crisis de 2001. Se abría entonces una nueva etapa en el mundo. Como suele ocurrir, la adolescencia es una época de efervescencia, de rebeldía y de agitación. Época de activismo, de militancia y de proclamar ideas revolucionarias. Yo no escapé a eso.

Durante aquellos años veía en el chavismo a un intento verdadero de revolución y lo más parecido a lo que yo postulaba. Discusiones con amigos, con mis padres, con usuarios de foros de internet, en las que yo tomaba la posición de apoyar a Chávez y a sus gobiernos acólitos. Y es así como junto con mis fotos del Che, Fidel y el Subcomandante Marcos sumé las del presidente venezolano. ¿Cómo no iba a admirarlo si hablaba contra Bush, decía defender a la “Patria Grande” y decía “váyanse al carajo yanquis de mierda”?

Pero a esa altura era inevitable darse cuenta lo que pasaba. Viéndolo a la distancia era imposible no darse cuenta como venía la mano. Hablaba contra el imperialismo pero no dejaba de venderle petróleo a los “yanquis de mierda”. Apoyaba a las FARC, a dictadores sanguinarios como Mugabe, Gadafi, Lukashenko u Omar Al-Bashir. Y quizás su mayor muestra de apoyo internacional: Recibir en Venezuela y defender en todo el mundo a Ahmadinejad, el presidente iraní que negaba el Holocausto y quería borrar a Israel del mapa.

Chávez acusaba a los demás de golpistas pero ocultaba que él mismo había encabezado un intento de golpe en 1992. Tras haber ganado varias elecciones democráticas empezó a hablar de su reelección indefinida. En 2007 fracasa en su primer intento de plebiscito, y, como buen demócrata, considera que la oposición había conseguido una “victoria de mierda”. Mientras, los medios opositores iban cerrando y la televisión no podía transmitir cuando las hinchadas cantaban en su contra en la Copa América de 2007. Claro que la pobreza se reducía en el país, siempre y cuando el precio del petróleo no bajase, porque Venezuela nunca dejó de ser un país con un modelo extractivista con una oligarquía petrolera enriquecida.

Y quizás lo que más nos llega como argentinos. La valija de Antonini Wilson, la embajada paralela de Uberti y la “negociación exitosa de la deuda” de Kirchner, que nos desendeudó con el FMI a cambio de endeudarnos al 15% anual con el régimen venezolano.

En lo personal, dejé de adherir al chavismo hacia 2011 o 2012, cuando ya estaba claro que ese modelo no conducía a nada. Pero antes estaba muy claro lo que era Chávez y lo que representaba. Y muchos nos enceguecíamos a propósito por simple ideología. Para sostener lemas estúpidos y anacrónicos y querer combatir al imperialismo, la oligarquía y toda la cantinela esa. Cuando un gobernante hacía algo malo había que condenarlo, pero si era Chávez “es más complejo”.

Por eso, amigos y amigas de Venezuela, siento que les debo disculpas. A pesar que hoy estoy de su lado, pido que se termine la dictadura de Maduro y se termine el endiosamiento cuasi-fascista a Chávez, siento la culpa de haber ignorado las señales evidentes. Apenas como un simpatizante a lo lejos yo apoyaba todo lo que desembocó en eso que hoy genera pobreza, muertes y violencia. De verdad, mis más sinceras disculpas.

Pero de toda maneras, a diferencia de otras personas que nunca maduraron en su vida y siguen pensando como eternos adolescentes, recapacité a tiempo. Y desde mi posición, aunque sea en redes sociales, voy a apoyarlos a terminar de una vez con ese régimen despótico. Porque aprendí la lección fundamental: Las ideologías van y vienen, pero cuando se empieza a demoler la república y la libertad no hay ninguna ideología que valga.

Sin nada que agregar y deseándoles mucha fuerza, los saludo.

Matías