Desde hace unos años se instala en todos lados que Israel es el malo de la película ante la pobre e inocente Palestina. Israel pasa a ser un Estado genocida, terrorista, ilegítimo, nazi, expansionista y responsable de las guerras en Medio Oriente.
Resulta curioso que de los 190 y tantos países que existen en el mundo el único que no tendría derecho a existir es un paisito más chico que Haití que no se ve en los mapas y es prácticamente desértico, sin el petróleo de sus vecinos y con un sistema republicano y democrático que es una excepción para la región, donde abundan las teocracias, las monarquías absolutas y las dictaduras. También resulta curioso que la culpa de todos los males de Medio Oriente las tenga este país y no los regímenes islamistas que mediante el dinero del petróleo financian grupos terroristas y otros regímenes. Y resulta curioso también que la particularidad de ese país sea la de ser el único país de mayoría judía del mundo. No será antisemitismo, pero es tan parecido que asusta.
La demonización de Israel a su vez conduce a afirmar mentiras que mucha gente las cree. Mentiras que son promovidas por grupos terroristas antisemitas y son creídas por personas bien intencionadas que creen en luchar contra la opresión y por un mundo mejor, pero que repiten sin cuestionamientos mentiras totales o medias verdades. Porque decirles idiotas útiles suena feo.
Y así es como esta gente afirma que “Israel invadió Palestina”, cuando la región históricamente conocida como Palestina nunca fue un país independiente, era una subdivisión de la provincia otomana de Siria y fue colonizada pacíficamente por judíos europeos que escapaban del antisemitismo de finales del siglo XIX y compraban tierras legalmente en Palestina (en su mayoría tierras desérticas o pantanosas), sin expulsar ni amenazar a los árabes que allí vivían. Esos judíos que buscaban una patria para su pueblo se llamaban sionistas. La llegada de esos colonos provocó violentas reacciones antisemitas de los árabes palestinos, lo cual a su vez provocó violentas contra-reacciones de los colonos judíos.
Repiten que “Israel ocupó Palestina”. En 1947 la ONU resuelve dividir la Palestina histórica (que tras la Primera Guerra Mundial era mandato británico) entre un estado árabe y uno judío. Los judíos aceptan, a pesar que su Estado iba a quedar dividido en dos y a pesar de resignarse a perder Jerusalén y Belén (ciudades de importancia central para su historia), que serían territorios internacionales. Los árabes no lo aceptan. Y en el momento que Israel se declara independiente, el 14 de mayo de 1948, seis países árabes atacaron militarmente al país judío, que aún así pudo derrotarlos. En esa guerra Israel avanzó sobre territorios nuevos, Jordania lo hizo sobre lo que hoy se conoce como Cisjordania y Egipto sobre la franja de Gaza. En 1967 tiene lugar la Guerra de los Seis Días. Israel es otra vez agredido por una coalición árabe, y otra vez resulta victorioso. En este marco de una guerra defensiva avanza sobre Cisjordania y Gaza. ¿Dónde estaba el “Estado palestino”? No existía ninguno. De nuevo: Israel no ocupó ningún “territorio palestino”. Ocupó tierras que habían sido ocupadas previamente por Egipto y Jordania (cabe recordar, ambas naciones ya no las reclaman) y que antes no conformaban ningún país. Y esas tierras las ocupó en guerras defensivas, en las que debió enfrentar ataques de varios países en simultáneo.
Las principales organizaciones palestinas nacen con objetivos muy concretos: Destruir a Israel. Tanto la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), cuya organización principal es Fatah, como Hamas, fundada en 1987. De hecho, mientras que la presunta ocupación de Palestina nace en 1967 con la ocupación de Gaza y Cisjordania, Fatah nació en 1958 y la OLP nació en 1964, y esta última en su carta fundacional original excluía a esos dos territorios de sus reclamos, los agregó después que Israel los ocupase. Los reclamos territoriales pueden cambiar, pero el fondo es el mismo: Que Israel deje de existir. Por eso los logos de Fatah, la OLP y Hamas incluyen un mapa de todo Israel, no solo de los “territorios ocupados”.
El tema de los “refugiados palestinos” merece una mención aparte. Tras la guerra de 1948 muchos árabes abandonan Palestina, en la mayoría de los casos voluntariamente huyendo de la guerra y no porque haya habido un plan sistemático de expulsión. Lo cierto es que estos refugiados fueron marginados y discriminados por los demás países árabes, que los confinó en campos de refugiados impidiéndoles participar en la vida común y en la mayoría de los casos les negó la ciudadanía. La realidad es que el drama palestino nunca le importó a las naciones árabes, que sólo estaban concentradas en destruir a Israel.
“Israel no cede”, pero Israel devolvió a Egipto la península del Sinaí (territorio ocupado en una guerra defensiva en la que Egipto fue agresor) en 1979, permitió que una Autoridad Palestina se hiciera cargo de muchas ciudades desde 1993, se retiró unilateralmente de Gaza y de parte de Cisjordania en 2005, permite que Jordania administre la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, lugar sagrado para los judíos que tienen prohibido visitarlo. “Israel no cede”, pero fue Israel quien aceptó el tratado de la ONU de 1947, quien firmó tratados de paz con Egipto y Jordania, quien se retiró totalmente del Líbano a pesar que en ese país sobrevive el grupo terrorista Hezbolá que tiene como objetivo la desaparición de Israel (aquí en Argentina conocimos de cerca a este grupo en 1992 y 1994), quien inició un proceso de paz con los líderes palestinos en 1993, quien propuso ceder territorios y permitir la creación de un Estado palestino en 2000 y 2008, ambas propuestas rechazadas por los palestinos. ¿A cambió de qué? De bombas, de cohetes, de propagar el fundamentalismo en las escuelas, de utilizar a la población civil como escudo. Y a cambio de ganarse el odio del “progresismo” a nivel mundial.
“Israel no tiene reclamo histórico”, aunque esas tierras integraban los reinos israelitas de la antigüedad y hay presencia ininterrumpida de judíos desde por lo menos el siglo XIII a.C., más allá de las persecuciones y expulsiones sufridas. Durante siglos los judíos añoraban el regreso a Jerusalén, capital histórica de los reinos antiguos y escenario de las rebeliones nacionalistas judías contra los romanos. En tanto, para el mundo islámico Palestina era una región marginal, parte de Siria. Jerusalén no es mencionada ni una sola vez en el Corán, y los musulmanes rezan dando la espalda a esta ciudad, en teoría su “tercera ciudad en importancia”.
Y la peor de las mentiras, “Israel está haciendo contra los palestinos lo mismo que los nazis hicieron con los judíos”. Si Israel quisiera eliminar a todos los palestinos lo habría hecho hace rato, tiene los medios para hacerlo. Pero el principal objetivo de sus Fuerzas Armadas es proteger a su población y no eliminar a los demás. Cabe recordar, los árabes en Israel tienen plena ciudadanía, pudiendo participar en la vida política. El árabe es la segunda lengua en Israel y hay total libertad de culto. ¿En cuántos países islámicos los no-musulmanes (por no decir específicamente los judíos) tienen tantos derechos?
Por supuesto que Israel no es el país perfecto y sus tropas se caracterizaron en los últimos años por cometer crímenes de guerra aberrantes. Pero por alguna razón la crítica contra Israel se convierte en un cuestionamiento a su propia existencia y legitmidad. Y por alguna razón siempre es el culpable, más allá que la mayoría de las veces lo que hace es responder agresiones externas. También resulta llamativo que se le eche toda la culpa a Israel y no a Fatah que es incapaz de gobernar los territorios palestinos y se convirtió en una organización autoritaria y corrupta, ni tampoco a Hamás, que gobierna la franja de Gaza como una verdadera dictadura y utiliza a su población civil como escudo para lanzar ataques a Israel, invirtiendo más en armas y bunkers que en salud o educación (conviene recordar que Gaza es bloqueada por Israel, Egipto y la autoridad palestina de Cisjordania).
Finalmente, vale la pena volver a la pregunta original ¿por qué se carga toda la culpa sobre un país tan pequeño, rodeado de países mucho más grandes y poderosos que en su mayoría no lo reconocen, y amenazado constantemente por grupos terroristas que buscan borrarlo del mapa? Me animo a ensayar una respuesta: Porque tiene una estrella de David en su bandera.




