Escribo esto a pocas horas de las PASO de 2019. Unas PASO que no definen ninguna candidatura (por lo menos ninguna a nivel nacional de importancia) pero que lejos están de ser un trámite o algo insignificante. Obviamente están por detrás en importancia de las elecciones de octubre, pero no dejan de ser de importancia central.
En frente están los enemigos de la república. No se trata de una opción diferente o de una visión distinta para el futuro. Ni siquiera de una izquierda moderada. Es lo peor del populismo. el autoritarismo y las ideas fracasadas. Un Gobierno que con condiciones óptimas a nivel internacional tiró todo por la borda aliándose con las peores dictaduras y hundiendo al país en el subdesarrollo. Un Gobierno que maquilló la pobreza con subsidios y cuando no fue suficiente directamente ocultó o modificó las estadísticas. Un Gobierno que arrasó a su paso con todo lo que pudo, no dejando área del Estado sin negociados y abriéndole las puertas del país al narcotráfico. Un Gobierno que quiso controlar los medios, modificar la Historia y adueñarse de la cultura.
Y ese Gobierno perdió las elecciones. Se fue. Y quiere volver. Pero vuelven iguales. O peores, porque sumaron resentimiento y ganas de venganza. Prometen la impunidad y el indulto para sus "presos políticos". Pocas horas antes Santoro fue procesado y Milani absuelto. Recuerdos del futuro.
Dicho todo esto ¿por qué es importante que no ganen tampoco en las PASO, si no eligen ningún cargo? Hay varias razones.
La primera, a nivel económico, el mundo no puede tener dudas. Tiene que quedar en claro que ellos no vuelven más. Los rumores de regreso hundieron al mercado, si a eso se le suma un resultado electoral positivo el hundimiento será mayor.
La segunda, a nivel cultural interno, es necesario demostrar a esta gente que el camino elegido sigue siendo el de la república. Que no tengan ni siquiera oportunidad de ilusionarse con el regreso. Que sepan que este pueblo ya no les va a dar otro cheque en blanco.
Y la tercera, a nivel político, que el Gobierno actual sepa que tiene apoyo. Claro que no es un apoyo total, ya que todos tenemos críticas a distintos aspectos. Incluso entiendo que alguien se considere opositor.
Pero no hay que olvidarse que esta situación de polarización es inevitable, y tenemos de un lado un gobierno republicano imperfecto a un gobierno anti-republicano imperfecto. Y ante todo, la república debe prevalecer. Este Gobierno puede llegar a ser el primero no peronista en décadas y décadas en poder terminar su mandato en tiempo y forma. Sabemos que los kirchneristas son como tiburones, huelen la sangre y se ponen como locos. Si en las PASO salen favorecidos se alborotan. Y no van a querer esperar hasta diciembre.
Las tres razones se resumen en que una derrota o un triunfo pírrico del oficialismo genera incertidumbre y desconcierto. En lo económico, en lo cultural, en lo político, en lo social. Este país inició un rumbo en 2015 y si sale del rumbo las consecuencias serán terribles. Por eso no hay que salirse de ese rumbo en ningún momento.
No sé si este escrito es una sugerencia, un análisis o un deseo. Creo que las tres cosas. Quisiera que todos aquellos que tenemos a la separación de poderes, el Estado de Derecho y al imperio de la ley nos unamos para preservar la única opción que puede desterrar para siempre a los autoritarios. El 11 de diciembre nos peleamos de nuevo, pero de acá a un tiempo hay que entender que no hay que dar ni un paso atrás en esta lucha.